Contenido
Tu producto en video, sin rodaje, sin modelo y sin estudio.
Piezas verticales, listas para tus redes y tus anuncios: alguien contando algo a cámara, tu producto en movimiento, tu aplicación por dentro. Todo lo que ves acá abajo se produjo para campañas de clientes reales. La máquina te da diez versiones en un minuto; el trabajo es saber cuál de las diez sirve.
El trabajo
Tres negocios, tres cosas distintas que mostrar.
Un software que hay que explicar, una tienda de ropa que no quiere modelo, una aplicación que se vende mostrándola por dentro. Mirá cuál se parece a lo tuyo. Cada una llegó a producción con su proceso entero registrado: los descartes, las correcciones del cliente y por qué se eligió lo que se eligió.
Persona a cámara
Para cuando lo que vendés hay que explicarlo. Alguien lo cuenta en primera persona y el subtítulo sigue la voz palabra por palabra. Es el formato que mejor funciona con gente que todavía no te conoce, y el más fácil de arruinar: si la voz no suena a persona, se nota en dos segundos.
Cliencer · 37 s
ver la bitácoraLa prenda, sin nadie adentro
La dueña no quiere modelo en la portada — con una persona, la ropa deja de ser lo que se mira. Cada prenda del catálogo real se animó desde su foto de producto como pieza de museo: fondo negro, un foco, la tela respirando. Sin personas y sin voz.
Auba Oversize Style · 5 s · propuesta de portada, esperando el visto bueno de la dueña
ver la bitácoraAnuncio con el producto real adentro
Lo generado es el mundo alrededor; la pantalla de la aplicación es la de verdad, grabada del producto. Es la versión 6: las cinco anteriores están en la bitácora, con el porqué de cada cambio.
Cliencer · campaña en España · 30 s
ver la bitácoraPor qué la segunda pieza sale barata
Lo que cuesta la primera y lo que cuesta la quinta.
La cara, la voz y las reglas de tu marca se arman una sola vez. En la primera pieza se hace todo el trabajo: encontrar el rostro, elegir la voz entre varias, fijar cómo se ve el subtítulo y decidir qué se puede decir y qué no. Eso queda guardado con tu nombre y cada video nuevo arranca de ahí. Por eso una campaña de cuatro piezas no cuesta cuatro veces la primera.
El personaje
Antes del video hay una foto. El rostro se genera una vez como imagen fija —la de la izquierda— y el video sale de ahí: el generador la anima, no la vuelve a inventar. Ese archivo queda guardado, así que cada plano nuevo de la campaña arranca de la misma cara. Cambia el lugar, el guion y el encuadre; la persona no. Y no existe.
Dar+ Sonrisas · campaña de brackets · 22 s

La voz
Se elige a oído: el mismo texto leído por cada candidata. La que gana queda guardada con su ajuste exacto, y el archivo elegido se archiva tal cual — si se volviera a generar, saldría distinta. Escuchá las cuatro con el mismo texto.
«Me pasé cuatro años diciendo: el año que viene empiezo con los brackets».
Cuatro de las seis candidatas que se probaron para esta campaña. Leen exactamente el mismo texto.
El brief
La tipografía de la marca, su color, el subtítulo que resalta la palabra que se está diciendo, y las reglas de qué no se puede mostrar. Va por código y no a ojo: se cambia el texto y todo lo demás queda exactamente donde estaba.
Esta pieza volvió con la voz trabada en una frase: sonaba a tartamudeo. No era la configuración, era el texto — unas comillas que la voz leía como un cambio de tono. Se corrigió el texto y volvió al aire el mismo día.
El vocero de esta marca salió de acá. La criatura turquesa que quizá te trajo hasta esta página tiene su ficha escrita: la montura de los anteojos, el ámbar exacto del iris, las tres cosas que tiene que llevar puestas para seguir siendo él seis semanas más tarde. Sus tres hermanos son la misma ficha repintada. Si te gustó cómo se ve, eso es el servicio. Su historia entera está en Sobre mí.
La prueba
Cuatro modelos, la misma foto, el mismo prompt.
Los generadores de video andan muy bien hasta que les pedís detalle fino sobre algo que se mueve rápido. Una boca al reír es el peor caso, y con brackets encima la mitad se rinde: los dientes se vuelven una mancha. En una campaña de ortodoncia eso tira el clip entero, porque la sonrisa es el producto. No encontré ningún test público que lo midiera, así que le pedí lo mismo a cuatro modelos y los miré cuadro por cuadro.
Brackets estables en todos los cuadros y la cara sigue siendo la misma persona de principio a fin.
USD 0,61 · 4 s
Brackets bien. Tiende a agachar la cabeza al reír, y eso se corrige pidiéndoselo.
USD 0,67 · 4 s
Brackets bien, y el movimiento más expresivo de los cuatro.
USD 0,78 · 4 s
Los brackets se emborronan justo en el pico de la risa. Es el más barato de los cuatro: por eso conviene saberlo antes y no después.
USD 0,39 · 5 s
Primera generación de cada modelo, sin edición y sin quedarme con el mejor intento: la misma imagen de partida, las mismas instrucciones, la misma calidad. Probar los cuatro costó menos de dos dólares y medio. Elegir mal cuesta la campaña que se cae cuando el clip vuelve roto.
Cómo se hace
Cuatro pasos, y en los dos primeros decidís vos.
El orden no es caprichoso: lo barato se aprueba antes que lo caro. Un guion se reescribe en minutos; un video mal encarado ya se pagó.
Concepto y guion
De qué habla la pieza y con qué palabras exactas. Acá se decide contra qué está compitiendo de verdad tu cliente en el momento de decidir. Lo aprobás antes de que se gaste nada en imagen.
La voz
Varias candidatas leyendo tu guion, y elegís de oído. Es el paso más barato y donde más se nota si hay criterio: una voz que no convence tira abajo un video que costó veinte veces más.
Imagen y video
Recién acá entra lo que se paga por segundo. Primero se fija la cara, después salen los planos, y para cada plano se usa el generador que aguanta lo que ese plano pide — no el de siempre.
Montaje y control
Subtítulo por código, música si hace falta, y una revisión cuadro por cuadro buscando manos raras, texturas rotas y saltos. El control lo hace el ojo: un video puede verse bien de corrido y esconder tres cuadros rotos.
Qué te llevás
- El video terminado en vertical, listo para subir a tus redes o para poner en anuncios.
- El guion y la voz por separado, para reusarlos donde quieras.
- El personaje y el brief fijados: la próxima pieza arranca desde ahí.
- Las variantes para probar, y la bitácora donde queda registrado qué se probó.
La primera conversación es para ver si tiene sentido hacerlo. Si sí, se define la pieza o la campaña y se cotiza por escrito antes de producir nada. El contenido va aparte del mantenimiento mensual: no es una cuota, se pacta cuando hace falta.
Los límites
Lo que no hago con esto.
No es una lista de principios: es lo que fui aprendiendo produciendo, y cada punto tiene su fecha en alguna bitácora.
Testimonios en primera persona con cara y voz generadas. Un «yo me lo hice» dicho por alguien que no existe se detecta, y el comentario se le vuelve en contra a la marca del cliente. Se puede insinuar sin mentir: quien cuenta la experiencia es siempre una tercera.
Resultados de un tratamiento mostrados como si fueran de una paciente real. En salud es justo lo que se mira con lupa, y una imagen no se aclara con un texto puesto después.
Esconder que es IA. La etiqueta va en la pieza. Lo que se vende es que está bien dirigida, no que engaña.
Traeme algo que quieras mostrar.
Un producto, un servicio, una idea que hoy se explica con palabras y se entendería mejor en treinta segundos. La primera conversación es para ver si tiene sentido hacerlo, no para venderte una campaña.